domingo, 13 de julio de 2008

¡Motivación! ¡Motivación! ¡Motivación!

Cuando estamos frente a una prueba tan extenueante como la Maratón, no es extraño que sintamos la desconfianza obvia de quien nunca se ha enfrentado a esa prueba, en el caso de quienes ya lo han hecho se percibe la sensación de fracasar o no poder lograr lo que logramos antes, por esto resulta tan importante la estrategia mental de cada maratonista. Quien logra tener a su mente como aliado, posee la herramienta más poderosa como deportista.
Sembrando éxitos, cosecharemos maratones.Cómo lo que queremos es conseguir triunfos y experiencias positivas que intensifiquen la positividad y confianza en nuestro rendimiento en prácticas y carreras, es necesario que aceptemos el impacto negativo que tiene la mente cuando se focaliza en debilidades o circunstancias negativas en un determinado momento, pues podemos utilizarlo en sentido contrario con la misma fuerza, pero provocando el efecto contrario. Estamos hablando de focalizarnos en aspectos positivos y órdenes mentales constantes que vayan incrementando la potencia física y mental, con el objeto de evitar sucumbir por una carencia en la focalización dentro de una carrera o entrenamiento.
Aconsejamos que cuando vayas a comenzar los entrenamientos estés muy atento a lo que vaya ocurriendo, pues sin duda llegarás a un momento en el que podrás decir “me siento excelente”, y es ahí donde deberemos de echar a andar la grabadora interna de nuestro cerebro, de forma que podamos almacenar ese pasaje para así ir viendo, qué observamos, olimos, vestimos, sentimos y en general todos los detalles posibles de dicha experiencia. Después de lo dicho, muchos se preguntarán ¿para qué? Y la respuesta es “para generar una experiencia positiva en nuestra mente”.
El deportista que logra bombardear su mente de momentos de éxito, o mejor aún, cosechar muchas victorias de sí mismo sobre pruebas superadas, tiene una excelente posibilidad de conseguir muchas más, pues no sólo puede cumplir con los objetivos de una maratón, sino que además “sabe que puede hacerlo”. La importante diferencia entre “creer” que puedes hacer algo y “saber” qué puedes hacer algo, significa un primer lugar en competición o simplemente no terminar la prueba, por ello es que debemos enfocarnos en cosechar victorias poco a poco.
Cuando estemos en pleno entrenamiento o prueba, y comencemos a sentirnos cansados, carentes de voluntad y con un sinnúmero de síntomas que indefectiblemente nos llevan a abortar la carrera, entonces visualizaremos aquel momento glorioso en el que sentíamos como nuestro cuerpo respondía a la perfección a cada orden que dábamos. Hay que tener mucho cuidado con la diferencia entre “visualizar” y “recordar”, ya que la visualización por sí misma es casi “revivir” el momento, mientras que al recordar solo observamos lo que ya paso.
Cuando estemos reviviendo nuestro mejor tiempo, nuestras victorias, nuestra capacidad de competición, entonces notaremos como poco a poco el cuerpo comienza a dar y muchas de las sensaciones que teníamos desaparecen hasta dejarnos aliviados y con posibilidades hasta de intensificar el paso.

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